10 mar. 2011

Semana de la Mujer. Las Camareras de Café Cantante

Coincidiendo con la Semana de la Mujer Trabajadora, los Cafés Madrileños recuerda a las Camareras de Café Cantante.

Figura femenina de cuya reputación se plantean muchas dudas, nuestra redacción no es quien para juzgarlas porque así como había cervecerías y cafés de baja estofa, los había también de costumbres decorosas.

Hasta comienzos del siglo XX pocas eran las ocupaciones lícitas que tenía la mujer "pobre", que así se definía a las de clase baja.

Quitando los oficios domésticos, del barrido y el fregado, del planchado y de la costura, la mujer carecía de servicios en los que emplearse dignamente.

La famulería daba de comer, con jornales que no permitían el ahorro pero sí la acumulación de pellizcos de los señoritos de la casa.

Cuando una muchacha necesitaba ganarse el pan apelaba a escaso número de recursos: corsetera, pasante, sombrerera o modistilla... profesiones que para la clase trabajadora eran casi aristocráticas.


Camareras de Café Cantante


Aunque para muchos eran tachadas de inmorales, aquellas señoritas no lo eran, o al menos no la mayoría hasta los principios del siglo XX. Difícil profesión con la que ganarse la vida que merecía, en algunos casos, un plus de peligrosidad nunca recibido y un don especial en la ciencia del psicoanálisis.

Encanto de los Cafés Cantantes, las bellas féminas servían por la noche con gracia y cortesía a los solitarios señores y a los jóvenes excitados; y por el día a personas distinguidas, literatos, poetas, políticos y artistas. También a los gomosos que disfrutaban de la vida despilfarrando dinero y soñando en conquistas.


En el anuncio del Café de la Patria, de 1897, aparece una nota que indica que "...aunque sirven CAMARERAS, tanto el café como los demás géneros son de esmerada calidad". Ingeniosa manera de decir que en aquel café las camareras -resaltadas en mayúsculas- estaban de muy buen ver.


Una taza de moka, una copa de cognac o un 'bock' de cerveza, servidos por una mujer de bello rostro, manos blancas y finísimos dedos, sin duda tenían mejor sabor que las servidas por un grueso y sudoroso cantinero.


La fotografía superior, del fotógrafo Caballero, corresponde a uno de los Cafés que se salvaron del cierre en 1916 después de que el Director General de Seguridad, Sr. La Barrera, dictara orden de clausura de aquellos establecimientos donde se faltaba a la moral.

Y es que en algunos antros las camareras eran muy completas y echaban mucho empeño en la atención. Al menos así lo relata "El Duque de Gray":


Y como uno de los grandes defectos de la humanidad es "meter todo en el mismo saco", en el año 1901 una comisión de camareras visitó al Gobernador de Madrid para protestar por la disposición gubernamental que las expulsaba de los cafés con cante.

La disposición medía con la misma vara a rameras y camareras que, en muchos casos, compartían espacio en aquellos establecimientos cuya moral era cuestionada y donde se ganaban el pan prestando servicio. Y aquel era el problema de esos Cafés, el ser-vicio.




Aunque intentemos quitar hierro a la situación, los Cafés de poca moral representaban un problema social grave y una situación que hoy no nos asombra en cuanto a la trata de mujeres se refiere.



Y es que en verdad algunos locales tenían nombres sugerentes, como esta cervecería de la calle de Arlaban que era atendida por camareras:


Otros establecimientos, como la cervecería "Candela", contaban con bellas muchachas y una clientela selecta. Así lo dejó retratado un fotógrafo de la revista "The Kon Leche" en un reportaje realizado al torero Juan Belmonte.



Así como el "Candela", fueron perdiendo esplendor las camareras, dulces ninfas que enamoraban a jóvenes y ancianos, del café de "La Paz", el "Nueva España", el "Veneras", el "Café de Madrid", entre otros.

La fotografía inferior retrata el Café de Madrid en 1925, donde las camareras de turno posan junto a personalidades taurinas, periodistas y artistas de la época.


En los años treinta los cafés cantante diferían mucho de los de antaño. Los bares americanos habían ganado terreno y las camareras años y algunos kilitos.





Café invitado
Camareras de Café en Japón

La fotografía muestra a las camareras y clientela de un café en Japón. Hasta el año 1931 sólo existían las casas de té.


El sindicato de geishas de Tokio y Osaka emprenderá una lucha desesperada para defenderse de la competencia que representaban aquellas camareras de café. Pero la clientela preferirá el desenfreno del fox-trot al poema cantado y puro de las geishas.


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4 ene. 2011

En los Cafés madrileños nada se prohibe

La nueva Ley "Anti Fumadores" borra de un plumazo la aferrada tradición de fumar un cigarrillo mientras se disfruta de un café.

De la revista semanla ilustrada 'Sicalíptico' - Barcelona, 3 de marzo de 1904

Cientos de escritores fecundaron sus obras más exitosas nublados por el humo del tabaco y la excitación del negro brebaje en la atmósfera contaminada de bohemia de los viejos cafés madrileños.

Otras eran las libertades prohibidas en aquellos años.

En Los Cafés madrileños no hay carteles prohibitivos y se permite la entrada a los que fuman y a los que no. Cada uno tiene su espacio bien delimitado para no herir sensibilidades ni incrementar el gasto de tintorería por malos olores.

Todos podemos disfrutar del mundo de los Cafés de antaño donde los señores fumaban puros y las mujeres más atrevidas tabaco de Virginia con boquilla.

En la fotografía inferior, del año 1932, podemos ver el Salón de Fumar del Teatro Fígaro de Madrid. Antes, como podría haber seguido siendo ahora, los espacios públicos, y las propias casas particulares, tenían sus espacios para fumar.



Café invitado
Chistes de época

El 15 de julio de 1894 la revista ilustrada 'La Lidia' publicaba un chiste gráfico tan hipócrita como la actual Ley.



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